Hacia finales de los años sesenta, el padre capuchino Lleó de Vilalba detectó que muchas personas mayores vivían solas, un aislamiento que tenía consecuencias para su salud física y emocional. Dada la orientación hacia el servicio y la caridad de la orden, y gracias a generosas donaciones, se puso rápidamente en marcha una pequeña comunidad de ayuda en un piso en la calle Canuda de Barcelona.

El empuje y la vocación del padre Lleó y la entrega de la comunidad animaron rápidamente a entidades y donantes privados para que ayudaran a crear el proyecto “una casa obra a favor de los ancianos”. Aquel lugar no tenía que ser la última casa de nuestros mayores, por el contrario, ¡tenía que convertirse en un espacio lleno de vida y alegría! En 1973 nacía, pues, la Fundació Assís.

En paralelo, la familia Ponsich, muy vinculada a los capuchinos, cedió unos terrenos en Sant Quirze del Vallès que se convertirían en la residencia para personas mayores inaugurada en 1977 y que hoy seguimos conociendo. En 1982 se construyó un segundo edificio gracias a otra donación, en este caso, de la familia Pagès.

A la Fundació Ponsich y la familia Pagès se les sumaron otras entidades públicas y privadas que se convirtieron en los puntales de la Residència Assís, como la Fundació “la Caixa”, la Diputación de Barcelona y la Generalitat de Catalunya.

El padre Lleó de Vilalba murió a principios de 2001, pero la tarea de la Fundació Privada i Benèfica ASSÍS sigue su curso: cuidamos a personas mayores para que, a pesar de las carencias económicas, puedan vivir bien atendidas, en una comunidad llena de amor y respeto.

Gracias a suscriptores y socios privados, ayudas públicas y colaboraciones de entidades, podemos seguir aportando una vejez feliz y llena de vida a todos nuestros residentes.